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Se ha convertido el Sevilla en una máquina de triturar entrenadores. Uno tras otro, pasan por la silla eléctrica cada poco tiempo, víctimas de la actitud de los jugadores, de la nefasta planificación de la dirección deportiva, por la manía injustificada por parte de la afición o, simplemente, por su propia incompetencia en la mayoría (no todos) de los casos.

Son muchos los motivos de esta vulgarización progresiva que está sufriendo el Sevilla, que, por desgracia, al igual que la crisis económica en España, no sabemos cuando terminará. Y entre estos factores, muchos de esos contienen en común algo, la letra "M".

Mediocridad: En ella está sumido el Sevilla desde hace varios años, especialmente a raíz de la obtención del título de Copa en Mayo de 2010. Reconoció el presidente que ese título les cegó a la hora de ver un cambio de ciclo que ya en aquel verano se hacía necesario, pero posteriormente los hechos han demostrado que ese cambio de ciclo tan cacareado este verano, no ha llevado a una situación todavía peor, estando, a mitad de la temporada, fuera de competición Europea desde Agosto, eliminados de la Copa en cuanto hubo rival enfrente, y en Liga, más cerca de los puestos de descenso que de otra cosa.

Marzo 2010: Mes y año en los que el Sevilla puso en marcha la trituradora. Siempre se había caracterizado la era Del Nido por la paciencia y la tranquilidad con sus entrenadores, los cuales podían trabajar y plasmar sus ideas en el terreno de juego con absoluta confianza. En los primeros 8 años del mandato de Del Nido, los dos cambios de entrenadores producidos, las salidas de Caparrós y Juande, fueron por voluntad propia de estos, aunque la de Utrerano fuera bien vista también por los dirigentes del club. Sin embargo, desde entonces hasta hoy, ni 2 años después, han pasado por el Sevilla la friolera de 5 entrenadores, siendo los últimos cada uno más calamitoso que el anterior.

Manzano: Una vez se cansaron Del Nido y Monchi de apostar por gente de la casa, se decidieron a tirar de Manzano, entrenador mediocre donde los haya, pero que venía de realizar una temporada meritoria en el Mallorca. Llegó como el Mago de Oz, ilusionando incluso a gran parte de la afición en sus primeros partidos, con una afortunada victoria en Dortmund y otra liguera en el RSP ante el Atlético de Madrid, donde el equipo desplegó, por momentos, fases de buen juego. Pero todo ello fue un espejismo. La realidad de Manzano en el Sevilla fue la nada, el vacío más absoluto. Su única aportación, a opinión de un servidor, fue ser el primero en atreverse a sentar a Palop y darle la alternativa a Javi Varas. Llegó como el Mago de Oz, se marchó como Mister Apple.

Marcelo Bielsa: Lo que pudo haber sido y no fue. Es muy fácil hablar a toro pasado, pero el loco era un entrenador que despertaba algo fundamental, ilusión en el sevillismo para liderar el cambio de ciclo. Sin embargo, Del Nido y Monchi no se atrevieron; ellos prefieren peleles, que digan que sí a todo, mucho más fáciles de manejar y que sirvan de pararayos de las críticas de la grada cuando las cosas vayan mal dadas.

Marcelino: Por ello llegó Marcelino. El asturiano si cumplía el perfil requerido por Monchi. Sabía que no se vería en otra, le había tocado la lotería, y estaba tan agradecido que diría que sí a todo, incluso a riesgo de que ello repercutiera negativamente en su persona, en forma de resultados, como ha terminado ocurriendo. Ni rastro del juego intenso, veloz, de presión asfixiante y gran ambición, en busca siempre de la victoria. Nada más lejos de la realidad. Nada de contar con la cantera, motivo esgrimido a la hora de confeccionar una plantilla corta. A la hora de verdad, ostracismo de los Campaña, Salva, Luis Alberto etc...y regalo de la camiseta de titular jornada tras jornada a jugadores tan intrascendentes como Trochowski. Por romper una lanza en favor de Marcelino, su rueda de prensa de despedida parece sincera, y cada vez tengo más claro que el primero de sus muchos errores en estos meses, ha sido no saber hacerse respetar por la plantilla.

Míchel: Insisten Del Nido y Monchi con su perfil de entrenador cómodo y mediocre, cuyo mayor logro en un banquillo es una temporada decente con un equipo de media tabla, como en los casos de Manzano y Marcelino. No habría que olvidar que este señor, en el R.Madrid Castilla, descendió a 2ªB a una plantilla con jugadores de la talla de Soldado, Borja Valero, Codina, Negredo, De la Red, Arbeloa, Mata etc... Salir de Málaga y meterse en Malagón.

Medianías: No toda la culpa es de los entrenadores. En el proceso de vulgarización acelerada del Sevilla en los últimos años también tienen mucho peso específico la cantidad de jugadores mediocres contratados por la secretaría técnica. No hace falta dar nombres, todos los conocemos.

Miseria: O lo que es lo mismo "ruina" económica. El Sevilla ha dilapidado cantidades indecentes de dinero en futbolistas como Acosta, Mosquera, Koné, Chevantón, Konko, De Mul, Guarente, Alexis, Sergio Sánchez etc...que además, de pagar costosos traspasos por cada uno de ellos, ha tenido que soportar sus lustrosas fichas. Así nos luce el pelo, también en el apartado económico.

Monchi: Para mí, el culpable número uno de esta situación. Todo lo anteriormente expuesto es responsabilidad suya, y desde aquí lanzo una pregunta; ¿Qué directivo de cualquier gran empresa, hace una nefasta labor durante los últimos 4-5 años, despilfarra cantidades indignas de dinero, y en vez de ser despedido de su puesto de trabajo, se le premia con una renovación por 5 años?

No se cual es la solución a todos los problemas del Sevilla, pero si se que muchos de ellos se arreglarían con la salida de este señor.

PD: ¡¡¡Monchi, vete ya!!!

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