CONOCE FISICAMENTE A JOSIMAR, COMENTA CON NOSOTROS, INSULTANOS, VILIPENDIANOS, AMENAZANOS O FELICITANOS POR EL ARTÍCULO Y BUSCA LA CHUPA DE CUERO EN LA ENTRADA ORIGINAL
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Para que nuestros lectores más jóvenes comprendan la importancia y el fracaso de Josimar en la época haremos el siguiente símil: Es como si el Sevilla hoy fichase a Maicony obtuviera el rendimiento de Boulahrouz.
Y es que Josimar fue una de las grandes sensaciones del Mundial de México 1986, marcando
auténticos golazos y llegando a ser elegido en el
once ideal del campeonato. Y eso que fue convocado
casi de rebote al Mundial, pero
llegó y se salió. Gracias a esta memorable actuación pudo renovar con el
Botafogo que lo había tenido dos meses apartado, pero las tensiones con su club cada vez eran mayores y en enero de 1988 el Sevilla entró en escena para preparar su fichaje.
Luís Cuervas ya había decidido hacía algunos años que el Sevilla contaría con extranjeros de renombre que ilusionaran a la afición y los primeros intentos (Peirano, Sanabria o Nadal) habían resultado fallidos, así que necesitaba un golpe de efecto, y vieron a tiro al brasileño, que contaba con tan solo 25 años y que había deslumbrado en México. Como suele ser habitual en este tipo de fichajes con el Sevilla FC, la negociación no fue fácil, en primer lugar porque el Botafogo no cedía en sus pretensiones y en segundo lugar porque el Sevilla ya tenía el cupo de extranjeros cubiertos con Bengochea y McMinn. Finalmente el escocés fue el descartado (por lo que
se cogió un rebote de la ostia porque lo malvendieran a mitad de temporada), el Botafogo cedió y Josimar llegó al Sevilla a principios de febrero de 1988 en medio de una desmedida expectación con un contrato que
lo vinculaba hasta junio con opción a continuar si su rendimiento era satisfactorio.
Su
decepcionante debut ante su afición contra la Real Sociedad ya hacía presagiar que a lo mejor Josimar no iba a ser el megacrack que disparara a su equipo hacia arriba en la tabla clasificatoria, pero lo que no podían imaginarse los aficionados es que iba a ser el jugador pasota e indolente que fue, actitud que no se volvería a ver en Nervión hasta
muchísimos años después. Ni siquiera encontrarse con un
genio como Karpov le inspiró al brasileño que no mostró en los 13 partidos que jugó con la camiseta sevillista ninguna de las cualidades que le había llevado a ser seleccionado en el once ideal del Mundial, demostrando tan solo en su periplo sevillano tener un porte y una clase innatas vistiendo chupas ochenteras de cuero que ríete tú de
Michael Landon y
David Hasselhoff.
Tras el decepcionante rendimiento ofrecido, el Sevilla no ejerció la opción de compra que tenía sobre el brasileño que regresó al país de la
tropicalia y de las
bundas para fichar por el
Flamengo , donde tampoco le fueron nada bien las cosas y donde comenzó una decadente carrera que le llevó a clubes tan dispares como el Internacional, el Novo Hamburgo, el Bangu o el Fortaleza y a aventurarse de nuevo a probar suerte en el extranjero prestando su buen hacer futbolístico en el simpático equipo
Jorge Wilstermann de la siempre competitiva liga boliviana o en el Mineros de Guayana venezolano, donde en 1997 pone fin a una carrera llena de éxitos, sonados fracasos y chupas de cuero con relleno de borreguito.
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