¿QUIERES DESCUBRIR LA ÚNICA FOTO QUE EXISTE DE LIERT CON LA CAMISETA DEL BETIS Y DONDE ACABÓ JUGANDO SU HIJO? VISITA http://colussoscontrakukletas.blogspot.com/2012/02/liert-da-rosa-si...
Todos los hijos tienen un padre y no todos los padres tienen un hijo, pero este no es el caso de Liert Da Rosa Silva. Liert si tenía un padre, que junto a su madre lo engendró en la maravillosa localidad de Liberti en Rio de Janeiro el 19 de julio de 1936(desconfíen de otros datos, estos son los buenos), así mientras los españoles nos matábamos a tiros, Liert da sus primeros saludos a la vida y a la samba
junto a amigos como el pato Donald o el loro José Carioca, que por aquella época disfrutaban de las bondades y la buena vida junto al mar en la maravillosa playa de Copacabana. El trío de chavales y pájaros era muy popular por su gallardía, elegancia y saber estar, así que eran conocidos como
los tres caballeros por toda la ciudad, que destapaba sus sombreros al verlos pasar. Nuestro protagonista de hoy era el más ducho de los tres en las artes deportivas, por lo que a la menor oportunidad, no perdía ocasión de practicar el deporte nacional, el balompié, llegando a despuntar como jugador profesional en los equipos de Santos Dumó, Sporting Club Tipe o Portuguesa, hasta que por fin le llegó la gran oportunidad de jugar en uno de los grandes del país carioca,
el Vasco de Gama, donde se mantuvo durante cuatro temporadas, sin descuidar las andanzas con sus fieles camaradas que en busca de nuevas aventuras decidieron unirse en la maravillosa experiencia que le ofrecieron a Liert de proseguir con su profesión en el simpático Zacatopec mexicano, para así disfrutar de la compañía de otro gran amigo de la pandilla,
el gallo Panchito.
Mientras tanto, en Sevilla y tras
una temporada en la que el Betis quedó a mitad de la tabla, alguien del club pensó que al Betis le hacía falta algo de fantasía y como lo que triunfaba en el mundo del balompié en aquel momento era Brasil que con Pelé se había hecho con los dos últimos mundiales sondearon el mercado en busca de un jugador que actuase indistintamente como lateral, interior o delantero, que tuviera garra y con fácil remate y vieron en el brasileño Liert, que iba a fichar por el Barcelona pero dado que el equipo catalán contaba con el cupo de extranjeros cubierto no había podido materializar su pase, un jugador ideal para sus necesidades, por lo que decidieron incorporarlo a las filas verdiblancas. De buena familia católica y tradicional, Liert vino al Betis con su encantadora esposa Palmiria, que preparaba unos deliciosos platos de arroz con mandioca cuyo secreto era echarle un pelín de cachaça para darle un toque picante, y con su pequeño hijito. Tras debutar con buen tino y acierto goleador en un partido contra Las Palmas en el Benito
Billamarín (si, con B,
fíjense bien) el Betis decidió hacer efectivo su pase y contrató al segundo brasileño de su historia (el primero fue Moreira y ya no habría continuidad de dicha nacionalidad hasta Denilson) por un periodo estimado de tres años y allí que le siguió toda su cuadrilla, que tras probar los sensuales bailes brasileños y las divertidísimas parrandas mexicanas decidieron atravesar en barco el océano y dar el salto a Andalucía para adentrarse en las centenarias artes de las juergas flamencas.
En el Betis la verdad es que no se puede decir que
er shico tuviera mucha fortuna. Apenas jugó cinco partidos en dos temporadas (curiosamente el último de ellos fue un
derbi, donde marcó su único gol con la camiseta verdiblanca). La directiva presidida por Benito Villamarín quiso quitárselo de encima sin pagarle todo el contrato, así que dio orden a los distintos entrenadores que pasaron por el banquillo de La Palmera de no contar con el brasileiro.
El único que se interesó por su situación fue Rosendo Hernández, que en un acto lleno de simbolismo le regaló unas botas para sustituir a las que tenía rotas, algo que como todo el que haya atendido en las clases de Literatura de Primero de Bachillerato sabrá, es símbolo de aumento de estatus social (“Colussos vs. Kukletas”,
sección cultural), aunque en estos tiempos locos hay quien dice que simbolizaba
otras cosas.
Pero Rosendo duró menos que una pompa de jabón y tanto Liert como Palmiria (ya tenemos nombre si algún día nos da por ponerle una novia a
Palmerín) lo pasaron mal durante los once meses que no vio un céntimo. Finalmente la Federación Española atendió su demanda y pudo irse, en septiembre de 1965, con el medio millón de pesetas que se le debía, al Racing de Santander primero y al Logroñés después, donde presumimos que pone fin a su carrera futbolística.
Si recuerdan la primera frase de este relato, decíamos que todos los hijos tienen un padre y no todos los padres tienen un hijo, pero que este no era el caso de Liert Da Rosa Silva. Este enunciado venía a colación porque como ya vimos en el caso de
Richard, parece que esta ciudad invita a perpetuar la descendencia y los Da Silva tuvieron a bien darle un hermanito sevillano al pequeño primogénito de la familia, que fue bautizado como mandan los tradicionales cánones católicos con el nombre de su progenitor: Liert Rosa Balsera Da Silva, al que su padre, como un viejo orfebre que adiestra a su hijo para la perpetuación del negocio familiar, enseñó todos los secretos que él había aprendido acerca del deporte rey, consiguiendo que pudiera hacer del fútbol su profesión, historia que en un acto de sincronización y hermanamiento nunca visto por estos lares y emulando a la simpática cuadrilla de Liert, podréis
continuar leyendo la historia de esta saga en uno de nuestros blogs..., consumando lo que se suele denominar un
hattrick de autores que les han contado las aventuras y desventuras de la familia
Da Silva en España, ya que este artículo ha sido realizado
al alimón y también por primera vez en la historia del blog por cortesía de
José MME y
un servidor.
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